El uso excesivo de ChatGPT sacude las aulas: un nuevo desafío para las escuelas

El auge de la Inteligencia Artificial (IA) entre los adolescentes está reconfigurando la dinámica escolar. Según el informe Kids Online Argentina elaborado por Unicef y Unesco, más del 50% de los niños, niñas y adolescentes de entre 9 y 17 años utiliza herramientas de IA, y dos de cada tres lo hacen con fines educativos.

Este fenómeno no solo plantea nuevos interrogantes para docentes a la hora de corregir trabajos, sino que también pone en jaque modelos tradicionales de enseñanza y evaluación. La posibilidad de «copiar, pegar y aprobar» con ayuda de plataformas como ChatGPT tensiona el rol de la escuela como espacio de construcción del conocimiento.

Las respuestas institucionales son diversas. Mientras el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires promueve una guía para integrar la IA en el aula con una mirada centrada en la «innovación» y el «pensamiento crítico», muchos docentes enfrentan una realidad más compleja. La sospecha y el escepticismo son moneda corriente en las aulas: “¿Esto lo escribiste vos o lo hizo una inteligencia artificial?”, “¿Podés explicar oralmente lo que entregaste por escrito?”, son preguntas frecuentes. Ante el uso constante de IA, algunos docentes ya advierten: “Si siguen resolviendo todo con ChatGPT, volveremos a las pruebas tradicionales”.

La estandarización del lenguaje, la automatización de las respuestas y la pérdida de procesos reflexivos preocupan a la comunidad educativa. ¿Cómo adaptarse a esta nueva era sin perder el sentido pedagógico de la enseñanza?

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