Gianpiero Lambiase, ingeniero de pista de Max Verstappen y una de las figuras técnicas más influyentes de Red Bull, tomó una decisión que trae alivio puertas adentro de la escudería austríaca. Luego de una temporada en la que no lograron conquistar el quinto título consecutivo del piloto neerlandés, el británico resolvió continuar en el equipo pese a los rumores de salida y a las ofertas recibidas desde otras escuderías.
Tras el cierre del último campeonato, Lambiase había expresado su frustración por no haber podido sostener la hegemonía de Verstappen, lo que alimentó versiones sobre una posible partida por motivos personales. En ese contexto, Aston Martin y Williams se mostraron interesados en sumarlo a sus estructuras técnicas, generando incertidumbre entre los fanáticos de Red Bull.
Las especulaciones crecieron cuando el ingeniero se ausentó en los Grandes Premios de Austria y Bélgica, dos fechas en las que Verstappen tuvo actuaciones por debajo de lo esperado. Sin embargo, semanas más tarde se aclaró que dichas ausencias estuvieron vinculadas a un problema de salud de su esposa, descartando un conflicto interno.
Consciente del camino recorrido en Red Bull y de la estrecha relación profesional que mantiene con el tetracampeón del mundo, Lambiase decidió permanecer en Milton Keynes. Según informó el sitio especializado Motorsport, el ingeniero no se dejó seducir por las propuestas externas y continuará desempeñándose como ingeniero en pista y director de competición.
De esta manera, seguirá trabajando junto a Verstappen con el objetivo de recuperar el título en la temporada 2026 y, además, tendrá un rol central en la supervisión de ambos garajes del equipo. La intención de Red Bull es también mejorar el rendimiento del segundo monoplaza, que estará a cargo del joven Isack Hadjar.
Cabe recordar que Lambiase tiene contrato vigente con Red Bull hasta finales de 2027. No obstante, en la escudería saben que nada es definitivo: el antecedente de Jonathan Wheatley, quien dejó el equipo para sumarse a Sauber, y la salida de Matt Caller, histórico mecánico jefe del garaje de Verstappen, marcan que las piezas clave también pueden emigrar.
Por eso, aunque la continuidad del ingeniero está asegurada para 2026, su futuro más allá de ese año podría depender de los resultados deportivos y del rumbo que tome Red Bull en la nueva etapa de la Fórmula 1.