El conjunto de Leandro Ramella se impuso 95-64 ante Quilmes en un amistoso disputado en un colmado Polideportivo Islas Malvinas. El histórico clásico marplatense volvió a jugarse después de casi dos años y la jornada transcurrió con normalidad.
El clásico volvió a ser protagonista en Mar del Plata. Ante un muy buen marco de público en el Polideportivo Islas Malvinas, Peñarol derrotó 95-64 a Quilmes en un partido amistoso que marcó el regreso del histórico enfrentamiento entre los dos clubes de la ciudad.
Desde el comienzo, el conjunto dirigido por Leandro Ramella tomó el control del juego y logró imponer las diferencias que actualmente existen entre ambos planteles. Con intensidad, eficacia y un funcionamiento colectivo sólido, Peñarol construyó una victoria contundente que le permitió quedarse con una nueva edición del clásico.
El encuentro tuvo además un condimento especial: el regreso de un duelo que llevaba casi dos años sin disputarse. El último antecedente amistoso había terminado con graves incidentes entre las parcialidades, por lo que para esta ocasión se implementó un importante operativo de seguridad, con una numerosa presencia policial y controles en los accesos.
A diferencia de aquel episodio, esta vez la jornada se desarrolló con normalidad. Las tribunas aportaron el color habitual de un clásico y, dentro del Polideportivo, el básquet volvió a ocupar el centro de la escena.
El 95-64 significó para Peñarol una nueva muestra de su intención de ser protagonista en la próxima temporada de la Liga Nacional. Bajo la conducción de Ramella, el equipo continúa trabajando en la construcción de una identidad que le permita competir en los primeros planos.
Para Quilmes, en tanto, el amistoso dejó aspectos para corregir. El conjunto que afrontará la temporada con el objetivo de pelear por el ascenso deberá aprovechar la experiencia para ajustar su funcionamiento y llegar de la mejor manera a la competencia oficial.
Más allá del resultado, el clásico dejó una imagen esperada durante mucho tiempo: Peñarol y Quilmes volvieron a encontrarse en una cancha, con el público marplatense como protagonista y el básquet como punto de encuentro.