Crece el número de monotributistas y relativizan los datos de desocupación que en los últimos años tuvo la Argentina y que se sostienen en niveles que si bien no son históricamente bajos, están dentro del estándar internacional. El último informe del Indec marcó un 7,9% de desocupación abierta, número que aumentó 0,2 puntos porcentuales en la medición interanual y 1 punto desde el 6,9% del primer trimestre de 2023.
Sin embargo, uno de los elementos más relevantes del mercado laboral no pasa por la tasa de desempleo, al menos no como único dato a tener en cuenta.
Desde siempre se tuvo en vista el fenómeno del empleo informal, que para el Indec no implica desempleo sino una modalidad laboral y también el del trabajador autónomo o cuentapropista. Sin embargo, en estos últimos años surgió un nuevo fenómeno, el del monotributista, que aunque para las estadísticas no es más que una modalidad de trabajo formal, contiene en su interior una alta variedad de casos entre los que se puede reconocer un inmenso ejército de trabajadores precarizados y desocupados encubiertos.
Desde noviembre 2023, se incorporaron al régimen 88.604 personas, número que, sin embargo, están lejos de compensar la pérdida de asalariados privados, que fue de 104.603, según los registros oficiales.
En total, tomando como referencia la tasa de ocupados, que según Indec es del 44% del total de la población, en la Argentina de 2025 es monotributista el 11% de las personas con trabajo.
Tal como marca CEPA, esta figura de trabajadores independientes permite el acceso a una jubilación en el futuro y a una obra social en el presente, pero no garantiza el acceso a otros derechos laborales como vacaciones, aguinaldo ni licencias.
Un dato central marca que, con la sanción de Ley Bases, esta categoría podría adquirir especial relevancia en los próximos años al se crearse una figura nueva, que permite que puedan contratarse hasta 3 trabajadores en relación de dependencia pero bajo la categoría de “colaboradores”, es decir, monotributistas.