Como corren los días del mes, también nosotros corremos, quizás no literalmente, pero todos los días vamos y venimos, hacemos mil cosas, planeamos, posponemos, pensamos, concretamos, nos frustramos y así podría seguir mucho más. Y en esto pensaba al momento de escribir esta editorial, ¿cuánto corremos? ¿qué perseguimos, a dónde queremos llegar?
Todos estamos detrás de objetivos similares, y esta vida se transforma en ocasiones, a una especie de carrera donde todos los días, estamos en busca de aquella meta, la felicidad. Lo que queremos tener, a donde queremos ir, los planes a futuro o quizás los planes para el presente, conducen la mayoría a sentirnos felices o al menos, algo satisfechos. Pero que pasa si te digo que esa carrera ya esta ganada, ya tenes ese premio en tus manos. Que pasaría si te enteras hoy que esa meta en realidad ya esta con vos conviviendo y no te das cuenta.
Miraba a un niño que solo tiene unos meses de vida, es realmente tierno y casi siempre está contento, y si esta serio, fácilmente con un gesto simple, le brota una sonrisa que es inevitable no contagiarse de aquella sincera, simple y hermosa felicidad que tiene. Después de verlo es inevitable pensar que ya ganamos la carrera, ya somos felices, ya nacemos así. Si bien es cierto que muchas veces nuestro entorno puede opacar, los problemas de la vida diaria y la sociedad, pero que no se te pase el día, la semana, los meses y años, pensando que para ser feliz hay que correr y correr, cuando en realidad solo basta hacer una pausa y darse cuenta, que ya ganamos esta carrera.
Valentina Allende
Editora