A marzo de 2025, unas 60.000 personas se encuentran privadas de su libertad en la provincia de Buenos Aires. Hacinamiento, violencia e infraestructura deficiente son algunos de los problemas estructurales y recurrentes del sistema penitenciario que se ve sobrepasado en cuanto a capacidad de respuesta.
Pero hay otro ítem indispensable, transversal y urgido de un cambio: la alimentación. Cada año, las denuncias por el estado de la comida o la “desaparición” de materia prima en el camino se multiplican. Para el sistema implica, además, una operatoria de mucho volumen, que hasta el momento, se traducía en compras a granel.
Las unidades penitenciarias de Batán (15, 44 y 50) no son la excepción. Sin embargo, esto podría cambiar a partir de la llegada de Cook Master. ¿Quiénes son? Se trata de una empresa dedicada a la alimentación que se convirtió en proveedor de distintas cárceles bonaerenses.