El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en junio una suba de 1,1%, según informó este viernes el INDEC. El dato representa una nueva señal de desaceleración de la inflación y deja al indicador muy cerca del umbral del 1% mensual, un nivel que, de sostenerse en el tiempo, consolidaría el proceso de estabilización de la economía.
A diferencia del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el IPIM mide exclusivamente la evolución de los precios de los bienes y no incorpora los servicios. Por eso, el resultado de junio ofrece una lectura relevante: mientras la inflación de los bienes continúa moderándose, la resistencia a la baja sigue concentrada en los servicios.
Esa diferencia quedó reflejada en el IPC del mismo mes. La inflación al consumidor fue de 1,9%, ocho décimas por encima del índice mayorista. Dentro de esa medición, los bienes aumentaron 1,4%, mientras que los servicios avanzaron 2,9%, más del doble, confirmando que este último segmento continúa explicando gran parte de la inflación remanente.
Entre los rubros que más incidieron en la suba del IPC se destacaron Recreación y cultura (4,2%), impulsado por el aumento de los paquetes turísticos, y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,3%), debido a incrementos en las tarifas eléctricas y los alquileres. En el extremo opuesto, las menores variaciones se registraron en Comunicación (0,9%) y Prendas de vestir y calzado (0,4%), categorías donde predominan los bienes.
El informe mayorista también dejó otro dato para el análisis. Los precios de los productos importados aumentaron 2,3% en junio, más del doble que el 1% registrado por los productos nacionales. La diferencia estaría asociada, principalmente, al movimiento del tipo de cambio durante el mes, que impactó con mayor intensidad sobre los bienes provenientes del exterior.
La evolución del IPIM también permite proyectar un escenario alentador. Si el ritmo mensual de 1,1% se mantuviera durante los próximos doce meses, la inflación mayorista anualizada se ubicaría en torno al 14%. Se trata de un nivel significativamente inferior al 33,7% interanual que aún refleja el índice y también por debajo del 33,5% que registra el IPC.
Aunque una proyección lineal no garantiza que ese sendero se mantenga, el dato de junio aporta una referencia sobre la velocidad con la que viene desacelerándose la inflación de los bienes y sugiere que, de persistir esta tendencia, la inflación general podría seguir reduciéndose en los próximos meses, siempre que los servicios también comiencen a converger hacia un ritmo de aumentos más moderado.