Se concretó una protesta en la puerta del oceanario en reclamo de que los animales sean derivados a santuarios y no a otros acuarios o zoológicos del país o del mundo. Mientras tanto, el proyecto de ley que buscaba prohibirlos, fue archivado meses atrás.
Ante la decisión de los dueños de la tierra –Playas del Faro SA, la familia Peralta Ramos- de destinar esos terrenos de la zona del faro a otras actividades, no se renovó el contrato de alquiler que tenía el oceanario y, como consecuencia, se anunció su cierre.
En el anuncio, se indicó que los delfines que todavía eran explotados comercialmente en el lugar serían trasladados a un oceanario caribeño, en tanto que la tortuga Jorge será liberada. El resto de los animales del parque nacidos en cautiverio, serán reubicados en acuarios y zoológicos.
Si bien por un lado el cierre del establecimiento es celebrado por ambientalistas, lo cierto es que el destino anunciado para los animales no fue bien recibido y motivó una protesta que se concretó este domingo en las puertas del acuario en reclamo de que cese la explotación comercial de los animales y sean trasladados a un santuario, definido como un espacio menos invasivo y más libre, donde “se permite expresarse a las potencialidades genéticas de los seres vivos”.Según explicaron, los impulsores de la protesta son también organizaciones que impulsan una petición en la plataforma Change.org con más de 700 mil firmas en busca de llegar a las autoridades y exigir que prohíban los espectáculos con animales marinos. Esa petición nació en 2015 y principalmente por la situación de la orca Kshamenk en Mundo Marino.