Este juego, que fue creado bajo la inspiración de Lego, y ha sido criticado por varias prácticas cuestionables debido a formato de monetización y la manera en la que la creatividad de los niños puede ser explotada para generar dinero, debido a su mecánica de juego: crear espacios para que otros los conozcan. Además, de casos de abuso y acoso a los menores.
Roblox permite a los usuarios, especialmente a los niños de entre 6 y 16 años, crear sus propios “juegos” o “experiencias”, sin la necesidad de contar con conocimientos avanzados de programación. Este modelo ha fomentado una comunidad de jóvenes desarrolladores que publican sus creaciones en la plataforma, ganando una pequeña remuneración por su trabajo a través de microtransacciones y la compra de la moneda virtual Robux.
Sin embargo, este sistema de creación también plantea problemas. Muchos niños se sienten atraídos por la posibilidad de ganar dinero a través de sus “experiencias”, pero la realidad es que Roblox Corporation se lleva una parte significativa de los ingresos generados por los desarrolladores
En muchos casos, la cantidad percibida por los jóvenes creadores es mínima en comparación con las ganancias de la plataforma. Además, retirar las ganancias es un proceso complicado, lo que genera frustración y deja a muchos de los desarrolladores sin una compensación justa por su trabajo.
Cómo las microtransacciones generan explotación infantil
Uno de los aspectos más controvertidos de Roblox es su sistema de microtransacciones y la manera en la que los niños puede “ganar dinero”. El juego permite vender las experiencias que se crean y le da a los usuarios el 24,5% de las ganancias, quedándose ellos con el 75,5% restante, según un informe de BaityBait, creador de contenido en España.
El informe de BaityBait sobre la plataforma expone cómo Roblox ha permitido la proliferación de casinos virtuales y sistemas pay-to-win, en los que los niños pueden gastar grandes sumas de dinero real para obtener ventajas dentro de los juegos.
A pesar de que la mayoría de los usuarios son menores, no hay una regulación clara sobre el uso de estas microtransacciones, lo que lleva a muchos niños a gastar sin saberlo grandes cantidades de dinero de sus padres.